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Si te lo produces tú párrafo a párrafo


Si te lo producimos nosotros íntegramente

NOTA: Computamos cada página A5 por 300 palabras y cada página A4 por 450 palabras. Para la transposición de palabras a caracteres, usamos la media de 5 caracteres por palabra.
La voz no identificada es una voz sintética que no se corresponde con una persona real, el gemelo digital es la voz de una persona real identificada, esa voz puede ser la tuya misma

Si tu empresa tiene un blog y quiere convertirlo en un canal de podcast sin esfuerzo, si eres un blogger de cualquier temática o quieres arrancar con tu podcast pero no tienes tiempo ni ganas de grabarlo directamente, nosotros nos encargamos de todo. Y podemos hacerlo con alguna de las voces de nuestros gemelos digitales o sintetizando la tuya propia para usarla en tu podcast. Nuestros servicios para podcasters incluyen:

  • Pre y post producción con cortes musicales para entradillas y cuñas intermedias
  • Otros efectos de sonidos si son necesarios
  • Revisión de ortografía y puntuación de cara a la audición (Obras con muchos errores ortotipográficos no podrían ser producidas, ya que necesitan una revisión previa por el cliente.)
  • Hospedaje y difusión RSS en las principales plataformas

NOTA: Computamos cada página A4 con 450 palabras.

Te mostramos un pequeño párrafo de La isla del tesoro de Robert Louise Stevenson, narrado de las tres distintas formas:

«Poco después de los sucesos que acabo de narrar tuvo lugar el primero de los misteriosos acontecimientos que acabaron por librarnos del capitán, aunque no, como ya verá el lector, de sus intrigas. Fue aquel invierno un invierno en que la tierra permaneció cubierta por las heladas y azotada por los más furiosos vendavales. Nos dábamos cuenta de que mi pobre padre no llegaría a ver la primavera; día a día empeoraba, y mi madre y yo teníamos que repartirnos el peso de la hostería, lo que por otro lado nos mantuvo tan ocupados, que difícilmente reparábamos ya en nuestro desagradable huésped.

Recuerdo que fue un helado amanecer de enero. La ensenada estaba cubierta por la blancura de la escarcha, la mar en calma rompía suavemente en las rocas de la playa y el sol naciente iluminaba las cimas de las colinas resplandeciendo en la lejanía del océano. El capitán había madrugado más que de costumbre, y se fue hacia la playa, con su andar hamacado, oscilando su cuchillo bajo los faldones de su andrajosa casaca azul, el catalejo de latón bajo el brazo y el sombrero echado hacia atrás. Su aliento, al caminar, iba dejando como nubecillas blanquecinas. Al desaparecer tras un peñasco, profirió uno de aquellos gruñidos que tan familiares ya me eran, como si en aquel instante hubiera recordado con indignación al doctor Livesey.«

Ejemplo de costes para la producción de un libro de 150 páginas